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domingo, 18 de diciembre de 2016

Consulta vidente 21 - clientes: Soplón y Mandrágora



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SOPLÓN

Estimada Madame:
Acudo a Ud como último recurso. Mi nombre es Soplón y soy uno de los demonios encargados de avivar los fuegos del infierno. El problema es que mi aliento se ha congelado y, al paso que va la cosa, el infierno no tardará en hacerlo. Cada vez que soplo, el fuego se apaga y de la tierra brota una brisa fresca cargada de nieve (que no se derrite). Imagínese las consecuencias, el dicho de "cuando el infierno se hiele" se convertirá en realidad y con él todas las profecías que el mundo ha hecho a lo largo de los siglos. Será el Apocalipsis (y eso a mi jefe no le interesa todavía). Es el calentamiento global y el infierno se enfría. ¡Qué incongruencia! ¿Qué puedo hacer?
Su servidor: Soplón. 



Respuesta para Soplón:

Estimado Soplón de los avernos, le agradezco la confianza que me demuestra al recurrir por primera vez a mi gabinete, donde le recibo encantada. Bien, según me indica usted se dedica a inflar el fuelle en ese antro infernal, para avivar las llamas donde se consumen los espíritus en su atribulado destierro maldito... ¡Oh, cuán terrible oficio el suyo, escuchar esos lamentos mientras azuza los vientos con sus fofos mofletes macilentos!
Si su problema radica en el aliento, porque convertido en escarcha pierde la marcha y el soplo expira antes del resoplo, comprendo que esté tan alarmado y se le hayan congelado hasta las calderas de Pedro Botero, al que conocí en una discoteca de moda el año pasado, cuando trabajaba de deejay (DJ) pinchando discos como aceitunas rellenas a la española y con las manos mugrientas girándolos a derecha e izquierda, lo que emitía un chirrido como los frenos de esa motocicleta que perdió la chaveta por un joven deportivo. 
Es bastante probable que sin mis encomiables consejos y tal como se avecinan los acontecimientos, dicho averno pase a formar parte del recuerdo y ni el mismo Dante pueda librarse del golfante que ha ocasionado tan flagrante delito, es decir, usted, amigo mío... Más no se me amilane que le voy a echar un capote.
Evitemos pues las profecías de San Malaquías, donde dice que un tal "Soplón" logrará apagar el fuego y de la tierra brotará la brisa helada como una limonada de mal gusto, es decir, que ni con sal gorda se derrita. 
Tome nota de mis consejos para solucionar semejante hecatombe, pues según la oscilación de mi péndulo, se inclina a favor de que asista a la próxima sesión plenaria del rectorado apocalíptico donde en ruegos y preguntas deberá intervenir mostrando una bomba kamikace, que en realidad no será tal, solo una simulación en siete dimensiones de la realidad, para atemorizar a los presentes y que no les quede más remedio que desautorizar el cataclismo y que por consiguiente, no se apague el fuego ni se congelen las llamas del infierno. Seguidamente puede pasar por el despacho de su jefe a cobrar su nómina sin más miramientos que continuar haciéndole la pelota.
¡Saludos bendecidos y mucha suerte!


MANDRÁGORA

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Querida Madame Santal:
Una vez más recurro a su sapiencia para que me asesore en las cuitas que me acosan.
Soy consciente de mi redundancia, pero mis temores siguen basándose en la mala suerte que me acecha y me persigue. No sé cómo combatir este mal fario que no me deja vivir tranquila.
En esta ocasión me preocupan los accidentes que se pueden originar con el salero, o más bien con la sustancia que en él se encuentra: la sal.
Cada vez que tengo que utilizar este condimento me acometen sudores y escalofríos. Le tengo miedo a la sal. Muchas otras personas también se lo tienen pero ese temor se debe a problemas con su presión sanguínea. No es mi caso. 
Más que a la sal propiamente dicha, tengo miedo a derramarla; algo que me ocurre con frecuencia pues si bien no tengo problemas de hipertensión arterial sí tengo ciertas dificultades con las manos. Y es que, mi querida madame, además de tener mal fario, tengo mal pulso. 
Me comentaron que para contrarrestar la mala suerte que provoca la sal tirada sobre la mesa hay que tomar una pizca y arrojarla por el hombro izquierdo. Yo intento seguir esas indicaciones, pero cuando me ocurre este tipo de accidentes es tal mi nerviosismo que no atino a distinguir el hombro izquierdo del derecho y acabo equivocándome. Además de mal fario y mal pulso, tengo problemas de lateralidad.
Al hilo de esto que le comento me viene otra duda. Cuando, en un vano intento de neutralizar la mala suerte, lanzo la sal por el hombro equivocado, ¿en qué se traduce eso? ¿voy a tener mucha más mala suerte?
Ojalá, querida Santal, me pueda socorrer en estos dilemas míos pues es tal la angustia que he pensado en no ingerir ese compuesto. Puede que mis vasos sanguíneos y mi corazón lo agradezcan pues siempre será más sano comer sin sal, pero mi paladar se resiente y mi apetito decae. Aunque esto último podría ser un buen remedio para que mi peso y mi báscula se lleven bien.
Sin más que añadir me despido a la espera de sus valiosos consejos.
Un cordial saludo.
Mandrágora.


Respuesta para Mandrágora:

Querida amiga Mandrágora, no se puede imaginar lo contenta que estoy de volver a tener una nueva oportunidad de ayudarla en este nuevo asunto que tan amablemente me consulta, pues llevo una racha un tanto extraña al tener a mi clientela cazando musarañas... porque el duende Gayler se está volviendo un malandrín de mucho cuidado al mantener congeladas a las musas en un cofre cerrado con candado y sin llave ni ganzúa que lo abra.
La sal en esta ocasión le quita el sueño y no porque tenga problemas de presión sanguínea, como me indica, sino porque teme derramarla a causa de su mal pulso y lo que es aún peor, derramarla por el hombro equivocado. Si a tanta desgracia junta le sumamos por la regla del tres al revés, sus problemas de lateralidad el resultado de la cuadratura del trinomio al infinito y más allá, no me da buena espina, por lo tanto considero que me ha fallado algo en esta última operación y voy a tener que empezar de cero. 
Recapitulando el sumando del salero con el multiplicador del hombro equivocado, nos da como resultado un mal fario estrafalario que se ha enredado en el calendario y habrá que retrotraerlo al presente con el firme objetivo de neutralizar las partículas subatómicas de ese cloruro sódico para que los espectros de sus antepasados, Cloro y Sodio, no continúen rivalizando entre si de forma incandescente e indecente, porque en cuanto les cante las cuarenta en espadas van a tener que dejarse de pamplinas y hacer las paces.
Después de mis rituales previos a mi visión mediúmnica monocular a través de mi bola de cristal, le anoto mis consejos:
  1. ➨ Compre una pulsera fluorescente y pídale al vendedor que se la ponga en la mano izquierda. A partir de ese instante, fíjese en que todo lo que se encuentre al lado contrario de su pulsera, le está indicando la derecha, por consiguiente, ya sabrá diferenciar ambas direcciones. Y por favor no se la quite nunca hasta que consiga corregir este problema.
  2. ➨ Píntese el ojo izquierdo y deje el derecho sin pintar, así cuando salga a la calle y se equivoque de dirección por no haberse fijado antes en su pulsera, cualquier transeúnte comprenderá su problema de lateralidad y le sacará del atolladero en el que se ha metido para indicarle la dirección correcta. Lo malo es si cae en la cueva del lobo o en la de Alí BaBá, porque el lobo está hambriento y no perdona bocado y por otro lado Alí Babá se ha aliado con los políticos y ya no hace caso a nadie. Por lo tanto esté pendiente de su pulsera y no se despiste.
  3. ➨ Cada mañana nada más levantarse, desnúdese y derrame la sal por su hombro izquierdo, de esta forma evitará todo riesgo de infortunio. 
  4. ➨ Cuando vea que su báscula le hace muecas y se pone escrupulosa con los quilos, utilice botecitos de Herbamare, porque seguro que pronto harán buenas migas.
¡Saludos bendecidos y mucha suerte!

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   (las pinturas son del artista contemporáneo ruso Michael Cheval)
Puedes participar enviando directamente tu consulta al correo de Madame Santal: consultoriodemadamesantal@gmail.com
Si te apetece que la vidente nunca sepa quién eres tú, ya que de momento no sabrás quién es ella, puedes crear un correo con otro nombre para despistarla, aunque solo es una sugerencia. 
¡No te pierdas esta oportunidad de diversión asegurada! 

12 comentarios:

  1. Gracias por la entretención que regala al leerle Madame Santal.
    Siempre es un gusto hacerlo.
    Le envīo mis recuerdos y saludo afectuoso.

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    1. Estimada Viviana:
      Pues yo también le doy las gracias por su atento comentario y me alegra saber que disfruta de mis consultas.
      Bendecidos saludos navideños con alegres campanas y mágicas esperanzas.
      ¡Felices Fiestas y Año Nuevo!

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  2. Eso de la sal creo que es muy común, como ella misma jajaja, que ingeniosa tu respuesta Madame Santal, sobre todo en lo referente a las musas de su clientela.

    Espero se animen muchos a participar en tan magnífica consulta.
    Un abrazo-)

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    1. Estimada Mila:
      Un gusto volver a tener la oportunidad de intercambiar saludos y además conocer que todavía sigue divirtiéndose con mis consultas. Queda invitada cuando guste a participar en este mismo escenario, estoy convencida que sus musas están en plena forma.

      Bendecidos saludos navideños con alegres campanas y mágicas esperanzas.
      ¡Felices Fiestas y Año Nuevo!
      Un abrazo.

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  3. Gracias Madame por sus sabios consejos (y complicados, eh); aquí tengo a mi 'alter ego' dándole vueltas a lo que le aconseja hacer.
    Lo de pintarse la mitad de la cara está resultando algo chusco porque, si bien no se ha encontrado ni con Alí Babá ni con el lobo hambriento (menos mal), sí se cruza con viandantes que no saben de magia esotérica y sí de cachondearse del prójimo. De todas formas si esto sirve para que deje de angustiarse, bienvenido sea.
    Gracias, una vez más. Por cierto, y perdone la intromisión, pero al Sr. Soplón yo le aconsejaría que cambiara de oficio ya que sus habilidades se han transformado, podría opositar a bombero forestal, ese aliento helador puede ser muy útil para combatir a los destructores pirómanos.
    Besos mi querida Madame.

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    1. Estimada Kirke:
      Coméntele a su 'alter ego' que únicamente se tiene que pintar el ojo izquierdo, no la mitad de la cara, pues no me gustaría agravar sus cuitas con ese posible motivo de mofa ajena.
      Me parece muy agudo su consejo respecto al Sr. Soplón y desde aquí le hago saber en su nombre la conveniencia de cambiar de oficio. Cierto que para el cuidado del medio ambiente sería estupendo contar con sus actuales "dones" refrigerantes y ultracongelados. Solo le veo una pequeña pero molesta pega y es su cornamenta demoníaca, ya que necesitaría un casco exclusivo, que no desentonase mucho con el traje de bombero.

      Bendecidos saludos navideños con alegres campanas y mágicas esperanzas.
      ¡Felices Fiestas y Año Nuevo!
      Besos.

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  4. Que no se apague el fuego ni se congelen las llamas del infierno para que Madame Santal siga publicando tan salerosos posts que es una delicia leer.

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    1. Estimada Egle:
      Le quedo infinitamente agradecida por la sutileza de su comentario, o de este aviso a navegantes, puesto que como siempre puse de relieve desde el inicio, para disfrutar de este evento se necesita participación que genere diversidad de matices y ocurrencias.
      ¿Por qué no se plantea subir al escenario algún personaje de su invención con alguna consulta a su medida?...

      Bendecidos saludos navideños con alegres campanas y mágicas esperanzas.
      ¡Felices Fiestas y Año Nuevo!

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  5. Querida Madame Santal, cada vez más perspicaz y certera en su lectura de los caminos mudos que mucho hablan. Como siempre un gusto pasear por este espacio.
    FELICES FIESTAS!!

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    1. Estimada Diana:
      El gusto también es mío al disfrutar de su querida presencia y de esa prosa con tanto talento de la que nos hace partícipes, de modo que hoy más que nunca sus palabras me llegan como un bálsamo, en este desértico escenario, al que siempre está invitada a actuar con el personaje habitual u otro nuevo.

      Bendecidos saludos navideños con alegres campanas y mágicas esperanzas.
      ¡Felices Fiestas y Año Nuevo!
      Abrazos.

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  6. Estimada Madame Santal, entre el "aliento que convertido en escarcha pierde la marcha" y "la regla del tres al revés", yo estoy convencida de que va a curar de esos infortunios a Soplón (que no tengo el placer de conocer) y a mi apreciada Mandrágora.
    Tiene Ud. unas dotes envidiables de clarividencia e imaginación, así que no le extrañe que vuelva a recurrir a Ud si me surge "lo que sea".

    Un beso y que tenga una feliz Navidad llena de más magia todavía.

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  7. Querida Madame Santal, es un placer leerla y disfrutar de su ingenio, espero que ese infortunado Soplón siga sus buenos consejos y entender entiendo a la pobre Mandrágora eso de comer sin sal ha de ser muy duro porque no dicen que se ha de poner sal a la vida, ¿quitarla? Espero que pueda ayudarla.
    También aprovecho mi visita para desearle unas muy felices fiestas y un mejor 2017.
    Reciba usted un beso enorme.

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